Hotel Antumalal
Km2 camino Pucon-Villarrica., Pucón, Chile
20 Habitaciones
Clásico contemporáneo y Tranquilo
En una época en que gran parte de la Patagonia era una tierra sin ley y los turistas eran tan frecuentes como los aguaceros en el desierto de Atacama, el Antumalal, un refugio rural en el extremo norte de la región chilena de los lagos, ya rebosaba de vida. Reconocible por su fachada acristalada y sus jardines aterrazados con vistas al lago Villarrica, este hotel de inspiración Bauhaus construido en 1950 ha sabido resistir al paso del tiempo y mantener su papel predominante, así como su atmósfera eminentemente acogedora.
Los responsables de ello son los descendientes de la familia fundadora, quienes han modernizado y mantenido el establecimiento de forma impecable. A los elementos de origen como la chimenea de leña que preside cada habitación o las paredes revestidas de madera rústica, hoy se suman los televisores de plasma, las puertas insonorizadas y, comodidad impensable para los huéspedes de 1950, los vestidores. Y tan agradables como las amplias vistas del exterior son algunos detalles de gusto como las flores frescas procedentes del jardín o los bombones diarios de elaboración casera.
Con todo, la novedad más destacable quizá sea el spa, excavado en la roca en la que se asienta el edificio. La piscina original está hoy dividida en dos por una pared de cristal: la parte interior, al amor de la chimenea, es lo más acogedor que se pueda imaginar en el invierno del hemisferio sur, mientras que la exterior –en una terraza con césped y vistas al lago– es ideal para el verano. La piscina de hidromasaje y, sobre todo, la sauna, con unas vistas aún más panorámicas del lago, permiten disfrutar de un momento de intenso relax cualquiera que sea la época del año.
Los alrededores de la cercana ciudad de Pucón son muy apreciados por los aficionados a las actividades al aire libre –y se entiende fácilmente porqué– pero, aun así, el lago Villarrica sigue siendo un lugar relativamente tranquilo. El terreno de casi 5 hectáreas del hotel engloba, además de una franja a orillas del lago, cascadas y piscinas naturales de roca volcánica a las que se llega a través de senderos de grava bordeados de parterres de flores: un aperitivo comparado con lo que nos espera fuera del recinto. En las cercanías, el Parque Nacional Huerquehue nos permitirá admirar más cascadas y lagos –estos de mayor tamaño– y disfrutar de todas las actividades que se pueden esperar, entre ellas avistamiento de aves, pesca con mosca, rafting, escalada de volcanes, ciclismo de montaña, equitación y baños termales. Hay razones de sobra para pasar un día en el spa o volver a saborear el asado dominical del Antumalal, como manda la tradición y envuelto en un ambiente relajado.
Los responsables de ello son los descendientes de la familia fundadora, quienes han modernizado y mantenido el establecimiento de forma impecable. A los elementos de origen como la chimenea de leña que preside cada habitación o las paredes revestidas de madera rústica, hoy se suman los televisores de plasma, las puertas insonorizadas y, comodidad impensable para los huéspedes de 1950, los vestidores. Y tan agradables como las amplias vistas del exterior son algunos detalles de gusto como las flores frescas procedentes del jardín o los bombones diarios de elaboración casera.
Con todo, la novedad más destacable quizá sea el spa, excavado en la roca en la que se asienta el edificio. La piscina original está hoy dividida en dos por una pared de cristal: la parte interior, al amor de la chimenea, es lo más acogedor que se pueda imaginar en el invierno del hemisferio sur, mientras que la exterior –en una terraza con césped y vistas al lago– es ideal para el verano. La piscina de hidromasaje y, sobre todo, la sauna, con unas vistas aún más panorámicas del lago, permiten disfrutar de un momento de intenso relax cualquiera que sea la época del año.
Los alrededores de la cercana ciudad de Pucón son muy apreciados por los aficionados a las actividades al aire libre –y se entiende fácilmente porqué– pero, aun así, el lago Villarrica sigue siendo un lugar relativamente tranquilo. El terreno de casi 5 hectáreas del hotel engloba, además de una franja a orillas del lago, cascadas y piscinas naturales de roca volcánica a las que se llega a través de senderos de grava bordeados de parterres de flores: un aperitivo comparado con lo que nos espera fuera del recinto. En las cercanías, el Parque Nacional Huerquehue nos permitirá admirar más cascadas y lagos –estos de mayor tamaño– y disfrutar de todas las actividades que se pueden esperar, entre ellas avistamiento de aves, pesca con mosca, rafting, escalada de volcanes, ciclismo de montaña, equitación y baños termales. Hay razones de sobra para pasar un día en el spa o volver a saborear el asado dominical del Antumalal, como manda la tradición y envuelto en un ambiente relajado.
Localización
Hotel Antumalal
Km2 camino Pucon-Villarrica., Pucón, Chile
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Tarifas en MXN para 1 noche, 1 huésped
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